
No suena el teléfono…
Esa silla no me deja visualizar que hay más allá de lo esperado…
Me ha dejado sin todo aquello que he anhelado…
Ya no se si continuar o quedarme esperando por algo más…
No hay retorno, mi vista se nubla…
Una cuerda que acompaña la decoración…
Espero a que suene el teléfono… ¿o me voy?
En un rincón de esta sala hay una explicación, alguien sabe todo…
Alguien te ha escuchado gritar… pero no te ayudaron…
¿Qué buscabas? ¿Porqué tu soledad tan repentina?
¿Que hice yo para estar aquí? ¿Qué hago a parte de arrepentirme?
Me arrepiento por no estar, por dejarte gritar solo…
Nada gano con arrepentirme, el teléfono no suena…
Gusano inservible no atormentes mi conciencia…
Puta venenosa no atraigas mis sentidos…
Esa silla es perturbadora, esconde mucho… dice poco…
Me tientas, me llamas, que siniestra atracción, ¡me quiero ir!
Mi pesar, mi nostalgia, me melancolía…
Mi cara cortada, mis oídos sangrantes, mi alma despedazada…
No suena el teléfono, aún espero una noticia…
¿Qué he hecho? Todo ha de estar bien en éste momento…
Confío en la ciencia, odio mi paranoia…
Te he obligado a hacerlo… A decir adiós…
A cantar victoria en tu funeral, víctima de mis errores te has ido…
Te has marchado y has dejado todo atrás, y no sé que era mejor…
Si seguir aquí o continuar allá… maldito castillo de tres torres…
Tres que han caído por completo, ¡sólo faltabas tú!
Siempre fui la estructura de tres frutos de mí ser…
Mi desesperación constante se llevó el atardecer, y el teléfono no suena…
Mi presión a su rectitud, mi siniestra amargura hacia su imperfección…
La impaciencia de saber si el número 2 ya se ha convertido en 3…
¡Maldita llamada! ¿Por qué no ha de llegar?
Tentadora cuerda, no me puedo marchar sin antes saber que logré causar…
¿Que has propiciado con un apretón, con cortar una circulación?
Siempre he dicho que es mejor caer que estar guindando…
¡Se han ido los tres! Y realmente no sé porqué los dejé llegar…
Esa silla ha sido el impulso a mi victoria, el final de sus vidas…
Fue lo mejor para ustedes, lo mejor para mi, nunca quise a tres parásitos…
A tres parásitos concebí, a tres parásitos saqué de mi vida…
Se han largado de aquí, y ahora sé que soy capaz de lograr…
La llamada nunca llegará, pero mi instinto de madre me dice mucho…
Te has ido Julián, los primeros serán los últimos…
Primero en nacer, último en morir…
Fueron el triste error de una vida… Pero ya no están…
¿Creyeron que me quedaría en paz desde aquél día que di mi vida por ustedes?
No la di, me la quitaron, me dolió, pero ya no sangro…
Desde este infierno ardo en llamas, pero estoy contenta…
Lo malo no es esto, lo malo es lo que vendrá…
Maricarmen Páez.

